FamiliAvance

INCLUSIÓN COMUNITARIA EN DISCAPACIDADES

Apoyo social y la discapacidad motora

APOYO SOCIAL Y LA DISCAPACIDAD MOTORA

Autor: Cabrera Katherine

Psicología Infantil y Psicorrehabilitación-UCE

 

Existen aspectos que son importantes para el desarrollo integral de una persona tales como recibir amor y afecto, recibir ayuda cuando se está enfermo, recibir consejos útiles cuando ocurre algún acontecimiento importante en la vida, recibir visitas de familiares y amigos, entre otros; que forman parte de un constructo denominado apoyo social, lo cual nos ayuda afrontar con éxito los obstáculos que vamos encontrando en el transcurso de nuestras vidas.

Además, para una persona con discapacidad motora, poseer relaciones interpersonales le ayuda a obtener un indicador relevante de su auto concepto, que a su vez le brinda información acerca de la calidad de vida que tiene el individuo.

(Morales, Cerezo, Fernández, Infante y Trianes, 2009), señalan que:

“Existe un colectivo, que en ocasiones, carece de estrategias, habilidades y competencias para establecer relaciones sociales satisfactorias. Esta carencia puede deberse entre otras causas a actitudes de sobreprotección de los adultos, a la insuficiencia de relaciones sociales ricas y variadas o a causas relacionadas con las limitaciones funcionales derivadas de la propia discapacidad, que imposibilitan o dificultan su participación en algunas actividades”.

Con esto se indica la importancia que existe en poseer un adecuado acompañamiento y apoyo social en circunstancias de discapacidad, ya que de este va a depender la estabilidad que pueda desarrollar la persona y que tan independiente pueda encontrarse para afrontar situaciones que se dan en su contexto. Es por esto que las personas más cercanas o que van a brindar soporte deben prepararse para poder solventar todas las demandas de la persona con discapacidad motora sin violentar su privacidad y sin menospreciar sus esfuerzos como persona individual, sino más bien brindar seguridad en todo proceso que desee desarrollar.

Además, y a pesar de estas limitaciones y de la sobreprotección de los padres, también se añade como causa principal en la carencia de relaciones sociales, la falta de interés o motivación por parte de la persona con discapacidad ante el temor al fracaso o al rechazo social. Este último punto es destacado por Peralta (2011), quien apunta que:

“lo peor de una discapacidad física no son las limitaciones que acarrea en la persona, sino el efecto social que produce, ya que genera problemas para su incorporación a la sociedad y a la cultura”

Al ser personas bio-psico-sociales, es tanto la influencia que tiene la interrelación interpersonal  que si no se tiene bien fomentado el autoconcepto y si no se ha tenido una educación que se base en la independencia, se llegara a tener sentimientos de temor y miedo al rechazo social, es por esto que como padres deberían centrar en desarrollar  capacidades y habilidades que poseen las personas con discapacidad motora, llegando así a brindar la seguridad que necesita para desenvolverse en otros ámbitos como el escolar o en su lugar de trabajo, así como en su comunidad; siempre evitando la sobreprotección lo cual solo provocara que la persona tenga miedo de tener una integración plena en sus diferentes ambientes sociales.

Por otro lado, la inclusión de las personas con discapacidad no solo viene determinada por la actitud de los demás, sino que también influye la percepción que uno tenga sobre sí mismo. Por tanto, el autoconcepto juega un papel clave puesto que determina las expectativas condicionando la conducta. Como señala Saura (1995):

“Es muy importante el sentido de autoeficacia para realizar con éxito la conducta necesaria para conseguir el resultado esperado. Si nos sentimos competentes y capaces, conseguiremos los objetivos propuestos, y además, nos pondremos cada vez expectativas más altas”

 

Por tanto concluyo que el hecho que las personas con discapacidad motora reciba más apoyo por tener dificultades que son visibles, significa que la sociedad está cada vez más sensibilizada frente a la discapacidad y esto permite a su vez a las personas con esta condición de vida, pueda desarrollar autoconceptos que favorezcan al sentido de la propia identidad y permita mayor superación de las consecuencia de la discapacidad, así como una actitud positiva ante situaciones sociales y  mayor grado de compromiso y participación en sus diferentes contextos.

 

BIBLIOGRAFIA

Morales, F.M., Cerezo, M.T., Fernández, F.J., Infante, L. y Trianes, M.V. (2009). Eficacia de una intervención para incrementar apoyo social en adolescentes discapacitados motores a partir del voluntariado de estudiantes de educación secundaria. Revista Latinoamericana de Psicología, 41 (1), 141-150.

Peralta, F. (2011). Niños diferentes: los trastornos del desarrollo y su intervención psicopedagógica. Pamplona: Ediciones Eunate.

Saura, P. (1995). La educación del autoconcepto: cuestiones y propuestas. Murcia: Servicio de Publicaciones. Universidad de Murcia.

Polo, M.T., López, M. D. (2012). Autoconcepto de estudiantes universitarios con discapacidad visual, auditiva y motora. Revista Latinoamericana de Psicología, 44 (2), 87-98.

Comparte este enlace:
Contador de visitas y estadísticas
Frontier Theme